Mi yo del presente-

Y las preguntas me invaden.
Y las inundaciones también.
Siempre han dicho que soy alguien singular, quizá raro y hasta bastardo... pero no sé hasta qué punto.
Quizá los singulares sean los demás y yo nada más que el reflejo de ideas caídas desde el infierno.
Alguien lo sabrá.
Por otro lado, ahogarse en incertidumbre a la espera de un café a las 5, es mucho riesgo.
Quizá esperar valga la pena si dura en realidad menos que tomarse un café a las 5.
He de decir también que deberíamos dispararle a los miedos.
No sé qué le hace pensar a la gente que un silencio vale más que un minuto de gritos.
No lo sé, pero mientras lo averiguó, aquí voy a estar, que lo sepas, en especial TÚ.