EIN NEUER TAG or just another.


Yo simplemente tenía la necesidad de querer, pero lloraba sin más porque veía que no podía más.
Me había derrumbado ante una previa caída de mis cimientos que hicieron en mí, de mis pilares, cenizas de fenix sin más.
Sin algo previo, sin nada previo, lo había perdido todo. Todo el esfuerzo realizado no evolucionó como en un momento pensé.
Perdí el mapa, el rumbo de mi vida, mis ideales y mis sentimientos. No era nada más que una estatua de mármol blanco; pálido, frío y en otras tantas ocasiones con expresión nula o una tímida sonrisa irónica simplemente. Era un puto muñeco de fábrica; sin racionamiento alguno y con el mando de mi vida fuera de mi alcance.
Caminaba solo por las calles, con un sol que brillaba en lo más alto, donde todo parecía perfecto pero no. Detrás de cada una de esas caras no veía nada más que simple soledad y desesperación. Daba la casualidad de que una de esas personas era yo, ¿lo que me molestaba más?. Era lo de menos.
Paso tras paso, me pesaban los hombros, como lo hacen ahora, pero al igual que siempre no tenía más opción que seguir y así lo hice hasta hoy. Una vida rota es lo que tengo
¿y qué?. Nada. Nada. Nada.
No hacía nada más que mirar sin más, llevar una vida normal relativa, ser alguien más.
Despertaba cada mañana con el típico sueño madrugón rumbo a mi modesto colegio atravesando unos barrancos en varias ocasiones, pensando ... ¿hoy habrá sitio en el autobus? o ¿ por qué no lo cogeré más allá? es que se me manchan los zapatos.
Una vida de lo más sencilla y humilde posible, entre un ambiente hogareño donde conocías al barrio entero y unas construcciones bastantes precarias, pero ¿ y qué?.
Esa fue la felicidad, sin artificio alguno; móvil, ordenador y en muchas casas, sin un teléfono que usar para comunicarse. Todo era básico. Pero ¿y qué?. Yo no pedía nada porque ya lo tenía, era un niño feliz... lo era.
Todo eso ha cambiado, no soy un niño, no soy feliz o al menos no lo soy de una manera regular como antes, ahora son destellos a veces más fuertes otras veces no, pero eso, destellos.
Los seres que más pueden hacer en mí son los niños, tan básicos actualmente que son un reflejo de mi verdad.
Todo ha cambiado tanto... han pasado tantas cosas malas que no sé porque me levanto cada aurora aguardando como un tonto esperanzado que ese día sea el correcto, uno tras otro pero que al final no encuentra tal día, que no se rinde y sigue susurrando a la vida y exclamándole y muchas otras veces gritándole y exigíendole que de una vez se imponga lo que me merezco. Porque me lo merezco. Me merezco muchas cosas buenas que se me quitan y se me quitarán y se me quitaron y nadie me las devolverá pero sigo sin querer rendirme y sigo llorando interiormente diciéndome a mí mismo que todo cambiará, autoconvenciéndome de que lo justo terminará por imponerse, jodiendome día a día pero pensando todavía en un mañana, sin olvidarme de que aún vivo quiera o no, me moleste o no o lo desee o no.
Tan cansado ya que en vez de parecer el viejo con la barba extensa parezco el niño indefenso. Todo va a contracorriente pero ¿y qué?. Habrá que demostrarle al mundo y a la vida de que soy fuerte por desgracia en ocasiones, de que soy la sombra de aquel chico sentimentalista que dejó de lado cada trozo de sensación para cubrirse bajo un caparazón que me mantiene vivo hasta el día de hoy. Mañana será mañana, me levantaré con las mismas ganas de hoy pero no de ayer, seguramente todo marchará como siempre, veré risas hipócritas y pensaré; Niño, te necesito.