Tras varios días he de decir que aunque nada haya salido como quería, me siento con ganas de seguir aquí, no sé si porque soy demasiado masoca o lo suficientemente inteligente como para saber que es lo que no gano estando fuera.
Soy consciente de que puedo si quiero, pero para querer, no simplemente se necesita la palabra o la acción, sino recurrir con antelación a un conjunto de observaciones, experimentaciones y conclusiones de pensamientos rallantes unidos por un hilo conductor tan complejo y simple pero a la vez de sencillo y frágil iguales a una telaraña.
Por mi mente pasan infinidad de pensamientos, visiones, sonidos y sensaciones que no pueden ser descritos llanamente porque no hay formas de expresión alguna que plasmen con firmeza y certeza lo que diría con palabras o lo que los otros dirían. Esto nos lleva a un claro problema de personas a las que les faltan dos o tres gotas de sangre que los otros tienen. Me faltan cuatro.
No importa. Llevo una vida plagada de de cuatro gotas menos, y una vida plagada de de luces y destellos como de oscuridad y cenizas entre los ojos.
Sé que si has llegado hasta aquí no has entendido nada, y ¿sabes?. Me alegro. Sería demasiado.