Mi sangre se cansa de las mismas ausencias que recorren todos los días mi cabeza y corazón. Las dos muy unidas, cuando se cruzan en un punto, pero distintas cuando toca converger.
Ohh Laa, primero, Ohh Laa, segundo, Ohh Laa, tercera y última lágrima caída sobre la escarlata piel cubierta de enigmas cerrados sin apenas conocimientos.
Estás en los correctos sitios por donde susurros escuchas tú, cuando yo los lanzó como un disco con rotación de peonza al vuelo.
Gracias
Shine On.