Frustrado con la vida, decepcionado, me encuentro como un alma perdida, en un punto muerto, mientras intento situar mi posición en un lejano horizonte.
Camino y camino sin rumbo, solo camino, no conozco ninguna carretera, pero sé que todos me conducen al mismo sitio, al oscuro abismo de la soledad. No puedo hacer absolutamente nada para salir de esta pesadilla convertida en realidad. .Veo algún árbol muerto por el otoño, así me siento yo.
Me empapo de gotas de lluvia mientras veo caer las hojas otoñales de color marrón seco, cada hoja que cae es cada instante menos de mi vida, al parecer las hojas seguirán cayendo -por lo que mi vida se acortara mas- un par de meses que se me harán eternos, no veo la llegada de la primavera, los meses de la vida.
Descanso un momento y me siento en un banco de madera, húmedo por la lluvia, no siento estar con mi cuerpo, no sé si es por el frió o porque ya no tengo fuerzas para seguir luchando por algo que aun no sé que es.
Sin darme cuenta he ido a parar a mi maquina particular del tiempo -ese banco- ya que el elige donde viajar, da la casualidad, que sea donde sea que viajes te llevara al pasado reencontrándote con todo lo negro de tu vida, pero incomprensiblemente me llevo a un momento dual, bueno porque con esa misma lluvia que me empapaba toque por primera vez tus labios y vi las hojas de tus ojos , y mala porque con la misma lluvia que toque por primera vez tus labios también fue la última vez que lo hice, la última vez que te abrase y fue la misma lluvia testigo de tu última palabra, un simple adiós, que se transformo en una flecha, como las de Cupido, solo que esta me atravesó el corazón rompiéndolo en pedazos de puzle, eras mi razón de vivir, lo eras... todo eso se convirtió en una herida , pero aun mantengo la esperanza de algún día taparla , y matar ese sentimiento que hace que cada día te quiera aún más.